A lo largo de la historia, la gente que ha revolucionado es aquella que camina hacia el futuro, muchos autores hablan sobre esto e incluso, Victor Hugo menciona que “el futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.” Quizá es notable mencionar y mantener en mente, que el cambio es todo aquello que nos forma, histórica, tecnológica y socialmente, quizá incluso podríamos simplificarlo comparándolo a los cambios que la animación ha sufrido para llegar a dónde está, que nos hace tomar consciencia de dónde somos y a dónde vamos. 


Vayamos a situaciones un poco más concisas y tomemos de referencia a Disney y su incursión en el cine y la animación. El primer paso fue: crear movimiento y sobreponerlo en video, técnica denominada rotoscopio y de ahí en adelante experimentaron con el monorual, el technicolor hasta llegar a la Cámara Multiplano,  y el estereofónico multicanal, todo este recorrido con el objetivo de generar profundidad en las escenas y realismo. Podemos observar como los animadores de Disney lograban éxitos como Blancanieves, Alicia en el País de las Maravillas, La Cenicienta, entre otras, que recordamos por su nitidez del trazo, reinos fantásticos, personajes enternecedores y la magia se sentía en cada escena; todo parecía perfecto hasta que llegó la tragedia: La Bella Durmiente, una película con un diseño de producción maravilloso e ilustración impecable, que terminó siendo todo un fracaso en taquilla, su recepción fue tan mala que Walt Disney consideró detener un tiempo la producción de películas, pero las complicaciones surgen, se consideran y superan. El film que le siguió fue 101 Dalmatas, incursionando por primera vez en la Xerografía, que consistía en pasar directamente el dibujo del animador sin la reinterpretación del equipo de entintado, dejando trazos sucios o con líneas de construcción, que era completamente distinto a lo que se acostumbraba en Disney y a pesar de la negativa (y el inmenso disgusto que le causó a Walt), fue un rotundo éxito, recaudando 3 millones de dólares (unos 300 millones de dólares actuales). Años después la animación por ordenador fue una realidad y la evolución de esta ha sido abismal al grado de que en el 2013 se les dió el último adiós a los “Nine Old Men”, un grupo que consistía en nueve animadores tradicionales que crearon joyas como Aladdin, El Rey León, Pocahontas, entre otros films que formaron parte de la Segunda Era Dorada de este género.


La Animación, como el cine, como nosotros estamos en constante cambio; cambia nuestro mundo interior, el exterior y al final no somos la misma persona dos instantes seguidos. Esperamos que la evolución paulatina o inminente nos lleve a dónde merecemos estar pero mientras ¡Cuéntanos! ¿Qué prefieres, animación 2D o 3D?

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